
El Ere acechaba agazapado. El partido no podía permitir que tropecientos consejeros, chuloquinientos asesores, y chupamil cantamañanas se quedaran en la calle por el simple voto de unos desarapados caliqueños hijos de inmigrantes.
El país es nuestro gritaban. El Ere se relamia "Aquí hay tajada" Golpe institucional, clamaban los jerifaltes del partido.
Mr. Spock sonreía abobado intentando encontrar una mirada amiga entre los tropecientos, chuloquinientos y chupamiles.
Todos le rehuian la mirada, era la primera presa del Ere.