
El lodazal de incompetentes se desliza suavemente entre la turbia turba de babosos pelotilleros.
La asquerosa serpiente está formada por perezosos sindicalistas que se desplazan holgazanamente entre la masa trabajadora que les da cobijo y nutre con sus cuotas de ignorancia.
Llevan años sin manifestarse.
Las plebandas y regalos los tíenen postrados en hamacas de vagancia.
No los mueven ni los EREs, ni los ecos de flexibilización, ni los despidos masivos.
Están en la inopia.