Hedor de parados


El hedor de parado dificultaba la respiración de Zapatero. Que pese a sus delicadas maneras y tierna mirada le afectaba sobremanera estas singularidades. Mientras emitía ráfagas de descontento, sus ministros estaban a lo suyo, o sea:
De la Vega concertando un nuevo viaje a ninguna parte.
Bibiana, se rascaba la igualdad con descaro juvenil en el corner de la amplia mesa.
El resto de ministros miraban embobados a su mentor y lider entre sorbo de mocos y vivas de fidelidad.
Zapatero se marcaba unos pasos de baile encima de la mesa rebosante de felicidad, miraba a Solbes que cabeceaba satisfecho en el orejero que los amigos banqueros le habían regalado.
Todo estaba en calma. Zapatero dió un zapateado largo mirando al tendido...
La oposición tenía un fregado de Mortadelo y Filemón de larga duración.
Los sindicatos se tapaban las narices con las EREs que estaban cayendo mientras corrian despavoridos para que a ellos no les tocara.
Los artistas belicosos se iban hinchando lentamente calladitos. Les goteaba la baba mientras chupaban la teta gubernamental
Zapatero estaba pletórico si el hedor aumentaba aplicaría más compresas como las de Garzón y Bermejo. Uno disparaba y el otro cobraba la pieza.
Mientras tanto el hedor se iba extendiendo impregnando nauseabundamente todo lo que tocaba.