Aullidos en la Moncloa


Zapatero, desde la azotea de Moncloa, subido sobre Solbes oteaba el horizonte, oía el crepitar de algo, no las tenía todas consigo. Este apacible año puede ser un espejismo, pensaba. Un año que acaba en nueve siempre a de ser dichoso, lo dijo en voz alta para que Solbes continuara con aquella pachorra que le caracterizaba.
Mientras en la "calle" los aullidos de los parados entrechocaban contra las paredes de los bancos. Los embalsamadores de ahorros se retorcian de placer con los cincuenta mil millones de €uros que les había pasado Zapatero. Los agitadores de masas se masturbaban con los EREs de los capullos que todavía no estaban en edad jubilar.
Los jueces a su pedo, describian círculos insanos al rededor de la Moncloa olfateando si Bermejo estaba de guardia.
Los perros de caza estaban en Galicia y Euskadi olfateando votos entre los aullidos.