Una amplia delegación técnica y política viaja a la capital comunitaria, donde intentará lograr el premio Melina Mercouri, dotado con 1,5 millones de euros. El paso por Bruselas supone un test para calibrar cómo ven las autoridades comunitarias la marcha de Donostia 2016.
Un informe negativo constituiría una sorpresa mayúscula, ya que ninguna ciudad se ha quedado hasta ahora sin el millón y medio de euros del galardón.






