A todo cerdo llega su San Martín

El virus de la banca carroñera está deformando los rostros de los ahorradores. Fomentado el virus por un Gobierno sin vergüenza que no ha puesto coto a los desmanes de sus dirigentes, han engullido los ahorros de todos. Banqueros que escarban en la escombrera de las hipotecas, levantando un hedor vomitivo que apesta.
Mientras tanto sigue subiendo el número de jóvenes sin trabajo que van cayendo en el abismo de la frustración y el paro.
Lo peor de este sórdido espectáculo es que el Gobierno no haga nada para recuperar los capitales prestados a la banca, para que sus dirigentes devuelvan lo recibido, lo robado, lo blindado.
Ellos se marchan impunes y sonrientes a la espera de recibir sus cuantiosas mensualidades, pactadas por ellos mismos, mientras esperan sin prisas las jubilaciones de oro, platino y diamantes, que también ellos lo han pactado.
¡¡BAILAR, BAILAR, MALDITOS, QUE A TODO CERDO LLEGA SU SAN MARTÍN!!